Este jueves 4 de noviembre dio inicio la 21 edición del Festival Internacional de Cine y Documental Musical IN-EDIT, que por más de dos décadas ha celebrado el encuentro entre música y cine. El evento inaugural tenía como plato central la proyección de It’s never over, Jeff Buckley (2025), esperado documental sobre el mítico artista estadounidense.
Como si no fuera suficiente la expectativa, la siempre elocuente vocera del festival, Marisol García, citó en su presentación del filme la reseña hecha por Owen Gleiberman para Variety en la que declara:
“Te desafío a que veas ‘It’s Never Over, Jeff Buckley’ y no te enamores de la voz de Jeff Buckley”.
Y es que el documental dirigido por Amy Berg, que tuvo su premiere a principios de este año en el Festival de Cine de Sundance, fue celebrado tanto por la crítica como por la audiencia por ser un íntimo retrato del artista cuyo enorme potencial se vio eclipsado por su temprana muerte. It’s never over… sigue la carrera del cantautor estadounidense Jeff Buckley desde su nacimiento, criado por una mamá joven y soltera, y viviendo a la sombra de la figura de su padre, el también cantautor Tim Buckley, quien lo abandonó a los seis meses y con quien tuvo poco contacto pese a la fama de este. En adelante, nos muestra cómo Jeff trata de hacerse de un nombre propio tocando en Nueva York, hasta conseguir un contrato discográfico con el que lanza Grace, su primer y único álbum de estudio en vida. Tres años en gira terminan por pasarle la cuenta, dejándolo agotado física y emocionalmente, decidiendo retirarse a trabajar en una cabaña en Memphis y tratando de librarse de la presión que le generaba su disquera, el público y sobre todo, él mismo.
Berg, quien cuenta con una extensa carrera en el cine documental y que ya tenía experiencia en biografías de artistas que nos dejaron demasiado pronto con Janis: Little Girl Blue (2015) —también parte de la muestra del festival—, se demoró 15 años en la producción de este filme el cual incluye cuadernos del mismísimo Buckley, fotografías de infancia, grabaciones de archivo y entrevistas con los más cercanos del talentoso artista.
It’s never over… no escapa del formato tradicional de este tipo de documentales: es una narración lineal de los eventos de la vida del músico a través de otras personas. Gracias a las gestiones de Berg, en este caso también contaba con el aporte de material audiovisual de Buckley, cada tanto intervenidos por animaciones (hechas por el artista islandés Sara Gunnarsdóttir) que pudieron entregar algo de dinamismo al relato. A pesar de elegir este camino, el documental se separa de contar la historia de otra estrella caída en los excesos e insiste en retratar a un artista sensible y lúdico, cuya trágica muerte obedece más a su frágil estado mental, las propias exigencias del cantante y un poco también a la mala suerte.
Es difícil contener a una persona como Jeff Buckley en 107 minutos de película y es probable que tampoco haya sido la intención de Berg, sobre todo una vez avanzada la producción. Es demasiado grande, incluso para un artista con una carrera tan breve. Pero en los relatos de las personas que lo conocieron se encuentra algo tanto mejor que alabanzas a su talento, y es que a menudo el arte no es solo un reflejo de la mente y las habilidades del artista, sino un testimonio del hecho de que este fue amado.
¿Y qué es It’s never over, Jeff Buckley sino un testimonio audiovisual de todo ese cariño? Tantos cuadernos, fotos, dibujos y grabaciones del cantante cuidadosamente guardados. No son un objeto de colección, son un recuerdo vivo. Su madre custodiando los mensajes de voz que le dejaba en la contestadora, su novia recordando el apodo que le tenía, cada pequeño detalle mencionado por sus amigos, que deambulan entre la tontera y las ensoñaciones. Jeff Buckley es el nombre que es porque hizo un gran disco, es cierto, pero también porque mientras estuvo vivo estrechó importantes lazos que hoy se traducen en gente preocupada de mantener su legado.
La película será también parte de la muestra del festival que se realizará el 13 de diciembre en INSOMNIA Teatro Condell.



