Fue su abuelo quien le presentó la lucha libre. Un hombre deportista y sin vicios, con un pasado como boxeador que dejó una imagen que ella atesora: la de un hombre sano, bueno para andar en bicicleta, fornido como un toro. “A los 60 tenía un físico brutal. Además, trabajaba en construcción, entonces era más brígido. Era duro, con manos enormes. De él saqué el gusto por el deporte. Me faltó que me viera luchar, yo creo que habría estado feliz de verme arriba del ring. O entrenando conmigo, le hubiese encantado”.
En una cafetería de una ruidosa esquina de Ñuñoa, Ultra Mega Gidget —una de las figuras con mayor ascendencia en la escena local— recordó que ella, sus hermanos y primos maternos, se reunían cada fin de semana en la casa de su abuelo Marioen La Granja. Al caer la hora de la once el televisor ya sintonizaba el canal televisivo La Red para ver la WWF, en plena Attitude, la misma que ella describe como: “La mejor era para mí”.
Esas tardes familiares la volvieron fanática del wrestling. Se quedaba pegada con los segmentos, las canciones y las luchas que coronaban sus fines de semana. Pero con los años sus intereses la alejaron de las transmisiones semanales de las ocho de la noche. Sin embargo, de tanto en tanto volvía a las emociones de la Attitude Era por medio de repeticiones de YouTube. Con la música le pasó algo similar: adquirió nuevos estilos, pero en sus playlists siempre hubo espacio para los temas de la WWE, con Rey Mysterio y Eddie Guerrero como estandartes.
Sin saber lo que vendría, su fanatismo dio pie a que su hermana menor —con quien dormía en la misma pieza, en la parte de arriba del camarote— también se nutriera de la lucha libre. “Ponía la tele y más de una vez vi lucha toda la noche. O escuchaba música y retrocedía para volver a la mejor parte de la entrada de tal luchador. Ella oía y veía todo. Yo pensaba que dormía, pero no. De cierta forma, ella consumía todo lo mío. Las dos nos hicimos fanáticas de Lita, de sus mortales, aún nos acordamos cuando se lesionó el cuello. Sabíamos todas las storylines”, aseguró
Esas ocasiones generaron en estas hermanas lo que tal vez muchos sentimos en un momento: qué fantástico sería convertirse en luchador. Cambiarte el nombre, vestirte estrafalariamente, entrar con una canción, la reacción del público. En ese sentido, mi entrevistada fue lo bastante honesta en decir que su hermana se le adelantó y fue “más viva”.
“Un día ella encontró en internet una página de lucha libre, pero no una cualquiera. Una escuela de lucha libre. ¿En Chile?, le pregunté. Ella había escrito Academia Lucha Libre en Google. ¡Nunca se me había ocurrido! Era ASWA en esa época, justo cuando vino Al Snow. Yo así como me están webiando. Vimos cuánto salía, la miré y le pregunté si quería ir”.
Gidget confesó que todo lo hizo por su hermana. Era 2017 y por nada en el mundo permitiría que fuera sola. “Dije está bien, voy a cumplirle el capricho y de paso veré yo qué onda”. Su hermana menor por supuesto quería ir, así que escribieron un mensaje por interno para tener más detalles, y si es que cobraban, Gidget se comprometería con los gastos ya que tenía 27 años y trabajaba.
A los pocos minutos hubo respuesta. Estaban invitadas a inscribirse en la academia y también a ser parte de una ruleta de inscripción. Una suerte de concurso que regalaba becas tanto para alumnos como ingresantes: ambas salieron premiadas. Gidget se quedó con la inscripción gratis, su hermana con la membresía anual. “Ya era casi como obligatorio, no podíamos faltar”.
“Fuimos y había muchas personas. Fue en el centro, cerca del Parque O’Higgins. Estaba Al Snow y verlo así de gigante, entrenando y enseñando, me hizo decir que esto iba en serio. Yo siempre fui gimnasta, me gustaba el deporte. Las cosas se me hicieron fáciles y a mi hermana lo mismo. Nos enamoramos de hacer lucha libre. Ni siquiera por quienes componían el lugar. Fue porque estábamos viviendo lo que siempre quisimos”.
Ese primer entrenamiento lo memorizó como arduo pero correcto, y que a medida que empezó con los movimientos más audaces se dio cuenta de su presteza. Lo hacía bien. Ella inmediatamente lo asoció a que como vio tanta lucha de niña, tenía incorporadas las poses y sacudidas. Mismo caso con todo lo psicológico: no se frustraba, vendía algo, entendía el control de las emociones.
De esta manera siguió yendo a entrenar todas las semanas, siempre sacando algo mejor para aprender, junto con hacer pesas, cardio y ejercicios de agilidad. Hasta que llegó su presentación en sociedad: al año de esa jornada con Al Snow cerca del Parque O’Higgins, “y aún así encuentro que no estaba preparada para debutar”, reconoció.
¿El motivo? Su propia percepción. A los seis meses de estar practicando todas las semanas, comenzó a grabar sus entrenamientos para analizar detenidamente su performance. Y aun cuando hubo veces que le gustaba lo que veía, comúnmente no era así. “Yo me comparaba con las luchadoras de la Attitude Era y no era lo mismo. Algo faltaba, obviamente potencia, actitud, físico, un montón de cosas. Lo cierto es que no me sentía lista, pero igual quisieron que debutara, porque iba a ser en un Royal Rumble femenino de FNL contra Revolución Lucha Libre”.
“Era 2018 y me acuerdo que participamos todas las luchadoras que competían en ese tiempo. Lo mío era un debut total, no había otra persona nueva. Me mandé a hacer un traje rojo completo. Se supone que debía salir décima y me eliminaban al tiro, pero salí tercera y me quedé hasta la mitad. Estaba nerviosa, pero a la vez segura. Lo mejor era tranquilizarme. Con esa inquietud de que iba a salir, hacer lo mío y listo”.
Gidget evocó esa jornada en el primer capítulo de un documental de Legión Lucha Libre (LLL).
“Fue en Club Chocolate, en un Royal Rumble femenino, con otras luchadoras, especializadas, antiguas, novatas, etc. Era un debut de alguien desconocido. Entré yo. Fue bien especial, salir entre tanto público, el Club Chocolate es grande. Se sintió genial. Antes de entrar y que sonara mi tema, fue un dolor de guata, emoción, pero cuando sales a escena eres otra persona”.
Esa vez, entre el público, estaban sus padres, algunas amistades y conocidos, quienes la vieron ingresar con ‘She’s Just Killing Me’ de ZZ Top de fondo. Por supuesto que ese día también se grabó y si bien notó errores propios de la inexperiencia, “cuando vi el video no fue tan malo cómo lo pensé. Pensé que iba a dar la cacha y me gustó lo que vi. Soy muy crítica en todo lo visual y estético, pero esa vez me comprometí a mejorar”.
–¿Debutaste como Gidget?
–Sí. Gidget siempre fue mi nombre, antes de ser luchadora de hecho. Yo soy fanática de las películas de Quentin Tarantino. Me encanta. Mi primer tema de entrada de ZZ Top lo conocí por Tarantino y una de sus películas. En otra de ellas, Del crepúsculo al amanecer, el personaje de George Clooney habla de una tal Gidget. Lo encontré lindo. Nunca lo había escuchado en mi vida. Gidget, Gidget, lo amé. Tanto así que lo ocupé cuando empezaron a hacerse populares los correos electrónicos. Típico que te hacías unos que no tenían sentido con la vida (ríe). El primero mío fue lita_sexy_johncenafelixantony (ríe más fuerte). Bueno, mi segundo correo fue gidget.20, que me lo hice a los 20 años.
–¿Y Ultra Mega?
–Eso vino cuando ya estaba luchando. Desde mi mirada, para ser luchador, hay que tener un ego bastante alto. Y cuando me convertí en Gidget siempre pensé que algo le faltaba. A mí me gusta poner agregados, adornar todo. Para mi nombre necesitaba algo grande. Al principio pensé en “Magnánima”, pero era demasiado. Me pasé para la punta, tres pueblos. Y en un momento me llamó la atención “Ultra”, pero también lo sentía con gusto a poco. ¿Ultra con qué podría ser?. Mega. Sí, Mega: Ultra Mega Gidget.
–Y quedó…
–Sí, de hecho, se ha adquirido más Ultra Mega que Gidget, porque muchas veces no saben pronunciar Gidget. Se confunden.
–Ultra Mega Gidget suena bien, es largo, tipo superhéroe…
–Y por eso también mi traje es como de Capitana Marvel, aunque el principal está inspirado en la bandera de Chile.
–¿Qué pasó luego de tu estreno? ¿Te proyectaste de inmediato?
–No, la verdad es que seguí entrenando, prometiéndome ser mejor, pero nunca me imaginé lo que podía lograr. En ese momento lo hacía porque quería. Tampoco conocía cómo funcionaba la industria luchística. Lo único que tenía claro cuando debuté era que iba a participar de un evento, pero no de cuánto se cobraba, cuánto ganaban los promotores, si se les pagaba a los luchadores. Yo lo hacía porque entrenaba y quería demostrar lo aprendido.
–¿Cómo vino todo después?
–Después me di cuenta que iba pasando más pruebas y esa sigue siendo mi visión: a través del tiempo voy superando retos de mi misma. Eso hoy me motiva mucho más que llegar al tiro a la cima. Mirar para atrás y decir que al principio pasé por esto, luego por esto y esto otro. Las etapas me llaman más la atención que tener directamente el oro.
–¿Y cómo han sido todas esas etapas?
–En general, puedo decir que todo ha sido hermoso, a pesar de que me he lesionado y he pasado por momentos en que la estaba cagando. Ha sido bacán, pero hay un instante donde todo luchador dice ya, le pongo bueno o no. Y yo quería hacerlo ¿Qué tenía que hacer para lograrlo? Cambiar. Ir al gimnasio, mejorar mi físico, volverme profesional, tener un personaje. La lucha libre es eso, tener carácter. Algo para vender, saber de negocios y cómo moverte en la industria. En esas cosas me enfoqué porque son el núcleo para ser exitoso. De hecho, cuando fui a Estados Unidos, estuve en una empresa donde educan a los luchadores indie para ser bien trabajados. Te hacen clases de cómo tienes que venderte, cómo debes moverte, de cómo funciona todo…

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“Yo vine aquí a ganar. Esta soy yo, Ultra Mega Gidget”, dice mientras clava una pose desafiante frente a la cámara de la empresa californiana Coastal Championship Wrestling (CCW). El video está en su Instagram junto a otros recuerdos del año pasado durante su paso por Estados Unidos, cuando estuvo cerca de un mes entrenando y siendo parte de las fechas del circuito. En otro reel, donde se ve una ráfaga de golpes, lazos al cuello y llaves de rendición, ella tituló: “Te prometo que valió la pena, ya lo valió”.
A los meses de su regreso a Chile, nos reunimos para repasar sus 9 años de trayectoria y su primera experiencia luchística en el extranjero. Y aunque ella ya conocía el circuito estadounidense por un viaje anterior, esta vez vivió una formación técnica bajo el mando de Gangrel —ex WWE y hoy Head Coach de la academia de CCW— quien la sumergió en una rutina de alta exigencia donde la disciplina y el conocimiento sostenían todo.
“Siempre hacíamos lucha libre y gimnasio, pero también había algunos días que eran teóricos. En serio, teóricos, nos sentábamos a ver lucha libre. Fue bacán. Un día vimos una lucha Chris Benoit vs. Eddie Guerrero, y Gangrel, que tiene un enfoque muy analítico, nos explicó que cada cosa que pasaba, por más pequeña que haya sido, tenía una lógica. Un porqué, no era hacer movimientos porque sí. Otros días eran solo de reacción, de entender el rol del heel, el trabajo en equipo y los fundamentos de todo”.
Para nuestra entrevista la luchadora llegó vestida y maquillada formalmente, con una credencial al cuello, desde su jornada como vendedora de seguros. Es una faceta que contrasta radicalmente con la imagen que proyecta sobre el ring: esa Ultra Mega Gidget trepida, fuerte y arrebatada que —enfundada en trajes siempre brillantes, de dos piezas y con sus iniciales— a nadie le da tregua.
Con un estilo de lucha técnico, de agilidad, llaves y en búsqueda del desenvolvimiento olímpico, se trata de una de las figuras con mayor recorrido en el país. Alguien que ha pasado por muchas de las promociones más importantes de Chile y que ha construido uno de los nombres femeninos más recurrentes en los rings locales, gracias a su semblante y la resistencia que ejerce contra sus rivales, sobre todo cuando aplica su Styles Clash como finisher.
Revolución Lucha Libre, Xplosión Lucha Libre, Xtreme Lucha Libre, 5 Luchas Clandestino, Orden Lucha Libre, FNL, Rebeldía, Buin Lucha Libre, Max Lucha Libre de Rancagua son algunas agrupaciones que la han tenido sobre su lona. En mi caso, la vi por primera vez en 2023, en una despiadada lucha contra Sara Phoenix en Trash Lucha Libre. A esa altura, ya era casi un año de haberse convertido en Campeona Máxima de Legión Lucha Libre ante Ángel, William El Eléctrico y Charlie Lee.
En el documental de LLL recordó ese momento. “Sentí ganas de llorar, pero me retuve. De verdad, siento que tuve muy buenos competidores, muy buenos luchadores, de mucha experiencia y categoría y me siento orgullosa por eso. Estaba más nerviosa por el hecho de que iba a competir contra ellos que por la gente o el evento. Ese era el nerviosismo que más tenía”.
Dentro de su vitrina de logros también se encuentra el Campeonato de Equipos de Legión y el Campeonato Único de Comic On 2023, y dentro de sus últimas irrupciones estuvo su participación en WKC en 2025, enfrentándose a Roma y Casey, lo que fue su gran evento tras su llegada de CCW. En este instante de la conversación, le pedí volver a su experiencia en el extranjero, especialmente a su diagnóstico sobre las diferencias que encontró con la lucha chilena ¿Cómo era la división femenina que conoció?
“Las chicas con que pude entrenar en CCW iban muy bien. A la que más destaco es a Kristin Blaze, que cuando yo fui el año pasado estaba recién entrenando, hoy ya está luchando y está a un nivel abismante de evolución. Es gringa, ella fue medallista olímpica de salto de la vara, entonces tiene un físico envidiable y la disciplina de un deporte encima, con otras habilidades más desarrolladas. A diferencia de aquí, que solo hay luchadoras. Entienden que Kristin puede tener mucha técnica y deportividad, pero no tiene wrestling. Es muy aeróbica, pero ella necesitaba ser más de lucha. Ella estaba en ese proceso y va súper bien”.
¿Qué diferencias notó entre Chile y su mes allá en Estados Unidos? Expresó que los rings allá son impecables. Que existe mucha gira a lugares que comúnmente no reciben lucha libre pero que aceptan felices el trato por un evento en particular. “Hablan con el dueño y hacen un trato. Una vez al mes vengo a tu local y pondré un ring”.
¿Y cómo es el fanatismo por este negocio? Uno distinto, comentó. Por ejemplo, allá la lucha libre se consume mucho más de manera online que en otros lugares, ya sea por YouTube o por plataformas propias de streaming. En el caso de CCW, para suscriptores miembros. Dentro de eso, Gidget me recalcó que el público allá es más fanático, que goza mucho más que cualquier otro. “Sabe que es un espectáculo y lo disfruta. Compran harto merch, gastan dinero en uno y le gusta que le vendan un producto, o al menos, un carácter poderoso. Si eres bueno o malo, lo eres y punto. Demuéstralo”.

–Me comentaste que tuviste varias fechas.
–Fueron cinco, gané una lucha y el resto las perdí. Pero para mí fue bacán, lo viví a concho y traté de sacarle provecho, porque sé que también los años no son eternos. El tiempo pasa, la edad también y no sabes lo que depara el futuro.
–Es cierto…
–De hecho, Gangrel me tomó harta buena porque vio que me gustaba esto. A mí me repetía «tú, ring duro». Al principio yo no cachaba por qué y él ahí me explicó que en Estados Unidos los rings son más blandos que los de Chile. Está la tabla, el tatami y era. Pero allá hay así una esponja (gesticula con las manos), casi como de cheerleaders, donde no duele caer.
–¿Y cómo Gangrel sabía eso de aquí?
–Porque cuando vino a Chile probó esas y otras cosas. Sabe que nosotros somos más aperrados, más informales por así decirlo. Que nos criamos en donde pudimos, con lo que teníamos, entonces realmente somos como más duros. Yo creo que por eso me decía todo el rato eso. “Eres dura, tú dura porque ring duro”. Me mandaba a hacer todas las cosas. Cuando enseñaba algo para todos, me decía que yo podía hacerlo. Me sacaba adelante y yo así como ya, qué debo hacer, y claro, me salían las cosas.
–¿Qué dice eso de ti y de los luchadores chilenos?
–Que nuestra lucha libre tiene potencial. Lo que pasa es que no se invierte y no se cuida el ring. No se quiere evolucionar. Para hacerlo, hay que profesionalizarse. Si no, nadie lo comprará. Nadie comprará un espectáculo en una plaza con unas sillas de plástico. Sin embargo, si entras a un lugar con luces, una entrada espectacular de alguien, de inmediato se piensa que es profesional. Y aparte, se valora mucho más lo luchístico.
–¿Qué otras cosas aprendiste en Estados Unidos?
–Gangrel me dijo algo muy importante. La lucha libre era de hombres. Era un ambiente masculino, en sus palabras obviamente. Y que debía aguantar, que como mujer no iba a ser tratada como yo quería. Que me iban a faltar el respeto y que debía ganármelo. Ganarme mi posición siendo dura. Y me repetía mucho eso, que me iban a faltar el respeto, que me iban a gritar, que me iban a pegar nalgazos, y que tenía que poner límites porque yo estaba metida en un entorno de hombres. Él igual era medio machista, pero me dio a entender que debía saber dónde estaba…
–Debe haber sido heavy
–Y también por el tema de la luchadora que se mató por bullying (Hana Kimura), que lamentablemente fue por bullying masculino mayormente que colapsó. Esas cosas ocurren y a mí no me han pasado porque soy más grande, más madura, empecé mayor en esto, pero imagínate las niñas más chicas que recién están entrenando. Que tienen 12, 13, 14 años. O se destruyen por dentro o se desarrollan a partir de una formación mental fuerte. Pero la mayoría de las luchadoras chilenas son cabizbajas, no son de pararse y decir todo delante del público o de un promotor.
Eso me quedó bien grabado y trato de siempre recordar cómo es el juego imponiendo quién soy. No me dejaré pasar a llevar ni que me falten el respeto, sobre todo porque lo femenino está levantando mucho en esta industria. Siendo muy sincera, la lucha femenina chilena en poco tiempo destacó más que todos los años de volteretas de los hombres. No sé por qué será, porque nosotras recién ahora hacemos piruetas más espectaculares y que venden. No solemos hacer el 450. Pero antes que ocurriera todo esto ya estábamos siendo parte de un producto que los hombres tenían dominado. Hay que hacer un estudio de por qué la lucha libre femenina está pegando más que la masculina.
–¿A qué crees que se debe? ¿Tendrá que ver con que es más difícil para ustedes?
–Sí, y también porque siento que para ser luchadora y ejecutar todo lo que sabes son necesarios varios años de entrenamiento. Me da rabia cuando las mujeres dicen que se pueden enfrentar a cualquier hombre y que pueden ganar. Hueón, eso no es así, no le puedes ganar, no digan eso. Enfréntate a un hombre cinco segundos y de inmediato te darás cuenta que no es posible. A mí me molesta porque la fuerza masculina es otra cosa. Lo sé porque he entrenado cuerpo a cuerpo con muchos. Quizás con técnica puedes agarrar una ventaja de 10 segundos, pero después no habrán ni cinco. Por eso en Estados Unidos no luchan contra hombres. A lo más una lucha en equipos intergénero, pero con una interacción de segundos donde se topan hombre con mujer…
–Acá sí ocurre y mucho…
–Y me da rabia cuando pasa. En Revolución yo dejé de luchar con hombres, no porque no me gustara, pues encontraba que te sacan mucho potencial, sino porque el público reaccionaba diferente. Cuando están luchando mujeres entre sí, todos gritan y quieren que se peguen más fuerte. Pero cuando una se enfrenta a un hombre hay como un silencio. Uh, el loco le está pegando a la mina. El público, en vez de reaccionar, se empieza a quedar callado…
–Yo lo he sentido…
–Y una misma cuando sale del ring piensa que hizo una cuestión genial, vendimos los movimientos, pero no resultó como queríamos…
–Se desvía la atención…
–Y como que no se disfruta. Cuando le dije al promotor de Revolución que solo quería luchar con mujeres, justo empezaron a sumarse más nombres femeninos en el circuito nacional. Lo recuerdo porque fue después que me convertí en la Campeona Máxima de esa empresa, título por el que vencí a puros varones. En serio, no tenía compañeras, era la única mujer. Poco a poco fueron llegando. Luego motivé a mi hermana para que se integrara. Siempre apoyé el hecho de potenciar a las presentadoras y a todas las cosas que fortalecieron el circuito femenino.
–Y que han hecho camino. Hoy en día la lucha femenina nacional es la más representativa el extranjero.
–Porque nosotras sí podemos hacer eso y más, pero si nos ponen a hacer ese tipo de cosas como luchar con hombres, no se ve bien. No se disfruta, a no ser que sea para un nicho específico que ya está acostumbrado. Pero masivamente, con personas más grandes, o con niños, no resulta. No es la misma cuestión y lo que yo quiero es llegar a ese público, no al nicho que ya nos conoce. Así todo lo mío se expande, yo podría vender más poleras todavía y no solamente a los mismos de siempre. A más niñas.
–Te he visto luchar y siempre eres cercana con las niñas.
–Sí. Varios papás me han pedido que por favor console a sus hijas porque me vieron golpeada. Que les dijera que estaba bien. Una vez una chica llegó llorando y diciéndome por qué perdiste. Yo respondí que estaba bien, mientras el papá al lado me dijo que su hija lo único que quería era ser luchadora.
–La dura…
–Estamos dejando un legado que es importante, sobre todo en el aspecto femenino. Por eso yo insisto en ese punto más en profundidad. Me decidí y me proyecté para más adelante. Al comienzo, cuando estaba partiendo en esto, yo decía que iba a ser mamá, tener una familia y dejar de lado la lucha libre, pero ahora digo que no. No me puedo mentir, yo no quiero salirme de esto. Mi vida es la lucha libre, la veo todos los fines de semana. En la semana, desde el teléfono. No puedo seguir mintiendo, no puedo evitar el amor cuando ya lo tengo. Quise casarme con esto y hacer una industria legendaria a nivel familiar. Eso es lo que yo busco, algo bien hecho, bonito y que tenga posibilidades de subsistir y tener éxito. Y para que dé el salto, el negocio debe ser profesional o sino nadie nos pescará.

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Actualmente, uno de los grandes objetivos de Gidget es internacionalizar su carrera de forma permanente. Me lo repitió varias veces cuando nos juntamos y no debe haber una entrevista suya en que no lo diga. En el documental de Legión de 2022 ya lo recalcaba. “Espero viajar, a Estados Unidos, probar suerte, aprender obviamente allá lo más que se pueda, tratar de venderme como producto. Y con eso me sentiría pagada porque hay tantas luchadoras en WWE y AEW. Con eso me sentiría súper pagada”.
Y aunque ha recibido ofertas, incluyendo una propuesta muy concreta de Costa Rica, la decisión no fue sencilla y optó por la cautela ante el riesgo de dejar atrás su estabilidad laboral y su vida en Chile.
«Imagínate, para ir a Estados Unidos ocupé mis vacaciones. Admiro mucho a Stephanie Vaquer porque ella dejó todo para irse. Yo no estoy tan segura de hacer eso, pero tampoco sé si vale la pena esperar 10 o 15 años para ser una gran luchadora. Por un lado, dejas a tu familia y a mí me encanta Chile. Allá en un momento dije que me quería devolver solo por un completo. No porque fuera Estados Unidos, sino porque no era mi casa. Ahora, si fuera por un buen negocio, lo haría«.
Fruto de su experiencia en CCW y en aras de su crecimiento profesional, Gidget aprendió a potenciar su imagen a través de proyectos independientes. Además de su merchandising oficial, poleras y stickers, hizo la primera temporada de “Ultra Mega Podcast”. Un espacio donde entrevista a protagonistas del circuito criollo para analizar su presente en la lucha libre y revivir los hitos de su trayectoria sobre la lona.
Gidget definió su programa como un motor para su carrera, razón por la cual cuida cada detalle de la producción. Por ejemplo, ella suele asistir con su indumentaria de combate. “Tenemos personajes increíbles en la lucha chilena, pero siento que no se aprovecha por falta de vitrina. Hay que entender que esto es un espectáculo, es entretenimiento deportivo. Eso busco con el podcast. Educar al público y demostrarle a la televisión que existe una lucha libre que es realmente entretenida”, afirmó.
Hasta el cierre de esta edición, por el programa habían participado figuras nacionales como Sarah Phoenix, Roxy Gray, Nikki Blackmoon, Afrodita Wrestling, CJC, Javi Starts, La Macs y Kim LamasKul. A estos exponentes por supuesto que se sumó Nébula, la «Beer Girl». Un nombre que finalmente ponemos sobre la mesa tras su gran influencia en estos párrafos.
Nébula es la hermana menor de Gidget. La luchadora que descubrió la lucha libre desde la parte baja del camarote y que años después hizo la búsqueda en Google, que fruto del fanatismo entre hermanas terminó siendo el catalizador para que ambas compartan el circuito chileno.
“Mi hermana menor”, precisó Gidget durante el programa, mientras observan una foto donde aparece abrazándola con una llave al cuello. “Menor, pero mejor”, respondió Nébula, en una tónica de bromas, comentarios impropios, dimes y diretes que se repitieron en la transmisión.
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Para Ultra Mega Gidget, la lucha libre hoy se encuentra en una balanza decisiva: o se profesionaliza de verdad o se queda estancada para siempre. Por lo tanto, desde su perspectiva es hora de que todos den ese salto cualitativo, incluyéndose ella misma y con especial énfasis en los promotores, pues eso elevaría el estándar de estas producciones.
En sus palabras. “La lucha chilena tiene harto potencial. Vas a un evento normal y la multitud lo pasa bien. No es solo la familia de los luchadores la que asiste. Hay público nuevo. Hoy veo a todas las agrupaciones y los lugares se están llenando. Entonces, ¿por qué hay veces que no hay plata para los luchadores ni para un buen espectáculo? Seguro no se están pagando grandes sumas, se sigue haciendo lo mismo de hace tiempo, el evento en el mismo lugar donde se entrena. En ese sentido, o hay una mala administración o no hay proyección para que tal proyecto crezca”.
“Siento que los promotores prefieren quedarse donde están o simplemente ganar ellos a costa de los demás. Ahí es cuando los luchadores debemos poner los puntos sobre las íes. Por eso tuve problemas en su minuto con Revolución Lucha Libre. Sentí que pasaron a llevar mi trabajo muchas veces y no lo reconocieron. Ellos pueden hacer lo que quieran porque son los dueños, pero yo decidí no ser parte de eso. Es simple: o te quedas en un ambiente tóxico o das el paso hacia afuera”.
Por todo lo anterior, a diferencia de muchos de sus colegas, Gidget optó por nunca “amarrarse” a una empresa. No obstante, comentó que su corazón está en FNL, pues para ella es algo parecido a la nostalgia y volver sobre sus pasos. “Yo lucho en muchos lugares, pero nací ahí. ASWA era parte de FNL, así que conozco a todos los cabros desde que empezaron. Cada vez que vuelvo me siento feliz. No es como un reto o ir a pasarlo mal. Es volver a casa, a ese primer entrenamiento donde partió todo”.
Ya para al final de nuestra entrevista, me afirmó que hoy busca un entorno sin desbarajustes a la hora de entrenar y luchar. Que priorice su bienestar emocional sobre la hostilidad en mala lid. “Ahora estoy en un momento en que quiero estar relajada y volver a sentir esa lucha libre que me hace feliz”. Para ella, la técnica no lo es todo. “Todavía no me he sentido cómoda en una agrupación fija porque siento que hay mucha competencia extraña, miradas que te juzgan. Si no la paso bien entrenando, me cuesta mucho volver a ese lugar”.
Cuando le pregunté más sobre ese rigor que aduce casi como extremo, Gidget rememoró sus días de 2019 bajo la instrucción de Montoya en Revolución Lucha Libre. Formación que no era precisamente un espacio de distracción en la semana. Era una disciplina correctiva que incluso le provocaba nudos en el estómago antes de cada sesión, con retos constantes y una exigencia a todo nivel.
Y si bien hoy agradece esa severidad por cómo pulió su potencial y las herramientas que posee, es una etapa que ya cumplió y a la que no volvería. Me lo dijo como quien zanja una conversación y que da por descontado que no hay vuelta atrás. Por lo mismo, actualmente se prepara de manera independiente. Entrena junto a un compañero de lucha, lo que le permite avanzar a su propio ritmo, con calma, de manera única y fuerte, como las grandes montañas o los poderosos océanos.
Como última parte de esta conversación, le consulté en qué otras cosas ha evolucionado su manera de trabajar y que no volvería atrás. Le recorrió una sonrisa antes de responderme que el equilibrio entre su credibilidad atlética, su carisma y su atractivo.
“Por ejemplo, yo tengo Arsmate. No vendo porno ni pack por así decirlo. Vendo fotos de lucha libre. Obviamente, igual se me ve el poto, estoy en posiciones en las que se me ve el cuerpo, pero no es lo que publico en Instagram y la gente lo compra. He hablado con las personas encargadas de Arsmate y estamos preparando algo más trabajado, pero yo les dije que no iba a hacer contenido adulto. Eso podría manchar la lucha libre o al menos lo que ya había trabajado hasta ese minuto”.
“Me gusta hablar con los hombres y que me den sus impresiones. Unos me dicen que les encanta como lucho, pero que se nota más mi raja que mi lucha. Y yo ahora digo que tienen razón, entonces creo que bajaré mi traje. De hecho, mi short es corto, hasta ese tendré que bajarlo. Más discreción, para que no se note eso y vean más lo que hay luchísticamente”.
“Estoy en el límite de ser la mina rica vulgar o la mina rica elegante”, terminó su idea.
–¿Cómo te tomas eso?
–Bien, no me la echo para nada. No tengo ningún problema. Yo me cago de la risa con los comentarios en redes sociales. Oye está la raja la lucha (ríe). Hay quienes se lo toman como personal, pero yo no. Para mí es como una crítica constructiva y si lo puedo cambiar, bacán. Después pueden ver a una Gidget que quizás no estará mostrando tanto, pero que dará un buen evento y será una gran luchadora. Me acuerdo que The Rock y varios luchadores partieron con una apariencia muy diferente a cómo son ahora, algunos casi afeminados. La evolución nunca termina y The Rock, ¿qué edad tiene?
–Más de 50…
–Y está en su mejor momento. Yo digo que esto no termina aquí, que me puedo permitir equivocarme. En todos estos asuntos estoy cuidándome, sobre todo a no dar el aspecto soft porn. Escuché por ahí que hay una agrupación que está buscando una cuestión más así…
–¿Acá?
–Sí, acá en Chile. Contrataron minas porno y luchadores más de otra onda, pero direccionado a eso. Puede que resulte, puede que no. Seguro que encontrará un nicho corto, que quizá sea solo por internet y que no llene un Caupolicán. A los que les gusta ver pornografía no lo hacen frente a sus hijos, lo hace en privado. Por lo tanto, una lucha así no será masiva, estará escondida. Quienes sean esos productores no están viendo este punto. Están enfocados en otra cosa que no es la correcta.



