Sara Phoenix: “Para mí ser valiente es mucho más importante que perder o ganar”

Sara Phoenix Entrevista Portada
Fiel a su nombre, Sara Phoenix ha renacido varias veces en la lucha libre y su máscara, emblema de una vida dedicada al ring, hoy brilla en un circuito cada vez más exigente donde se ha ganado un lugar a punta de coraje, sacrificio, derrotas y sangre. Mucha más de la que cualquiera imaginaría.

Foto de portada: Jessi Sunshine @fotosunshine

A diferencia de la mayoría, ella no conoció la lucha libre por la televisión ni por las grandes promociones norteamericanas. Con decirles que recién descubrió la WWE dos años después de su primer espectáculo en vivo, cuando su rostro de niña se iluminaba con los golpes, llaves, planchas y embistes que sucedían al frente suyo. 

Todo fue gracias a mi cuñado”. Aunque la relación con su hermana mayor ya terminó, Daniel, mejor conocido como Príncipe de Pensacola en Revolución Lucha Libre (RLL), era un luchador high flyer y de estilo rudo que originó el acercamiento entre esta santiaguina y el wrestling. Actualmente inactivo, pero aún entrenando, “es prácticamente un hermano mayor para mí. Fueron pareja con mi hermana por 15 años. Me conoció de chica, es el padrino de mi hija y fue una inspiración para ser luchadora”. 

Todo esto tiene un origen: Carolina, su hermana mayor, solía llevarla a todas partes y en nuestra conversación ella recordó, entre risas, que incluso a las salidas a pololear. Su familia era compleja, con problemas recurrentes al interior del hogar en los que no quiso detenerse durante la conversación, pero lo suficientemente ineludibles en esos años como para que “la Caro” muchas veces se hiciera cargo de ella, además de Andrea y Alejandra, sus otras dos hermanas.

De modo que llegó un día de 2003 en que las cuatro fueron a un evento de Daniel en RLL, marcando el destino de quien hoy es una de las principales caras de la lucha libre chilena, “La F*cking Dama de Fuego”; Sara Phoenix. “Yo comencé en esto como una fan, como la mayoría, pero no por la tele sino que viéndolo en vivo. Me quedaba a las reuniones que hacían los luchadores post shows. Como nosotras éramos familiares podíamos hacerlo, obviamente sin interrumpir ni siendo entrometidas”.

Apenas terminó estas últimas palabras la entrevistada se disculpó por interrumpir la conversación por un correo urgente de su trabajo. Su otra vida transcurre así, en una empresa de ciberseguridad cuya rutina le permite esta entrevista gracias al teletrabajo, pero que se cruza con todo lo otro que hace y por la que la conocemos.

Perdóname. Ahora sí. La cosa es que en una de esas reuniones anunciaron que abrirían la academia femenina de Revolución. Que yo recuerde, en aquel momento no había ninguna mujer. Y como yo iba regularmente, me invitaron. Obviamente, dije que sí. En el colegio era muy deportista, hacía atletismo, gimnasia artística, gimnasia rítmica, también básquetbol. Y como vivía en una familia disfuncional, mi refugio siempre fue el deporte”, señaló.

Fue así como comenzó entrenando los sábados y domingos en la academia de esta agrupación en San Joaquín, en el galpón de una antigua parroquia que ya no existe porque la demolieron. Y aunque le sobraban las condiciones deportivas y el talento físico, su preparación supuso un largo periodo, pues nunca había hecho algo tan intenso, tan completo, tan desbordante, y sobre todo, con tan baja sofisticación.

“En esos años todo era más precario”, precisó. “No se tenía mucha idea ni conocimiento de lo que era la lucha libre y quienes me enseñaron copiaban secuencias de la WWE. A raíz de ello, cuando tenía 12, Daniel y mi hermana me mostraron algunos capítulos de la WWE en La Red y ahí recién conocí la lucha gringa. La división femenina era muy diferente a la actual. Para nada profesional y era, al mismo tiempo, muy sexualizada. Otra época”. 

Su debut la encontró con 13 años, más ágil entre las cuerdas y con otro nombre. Uno de los tantos que probó consecutivamente, en un camino para nada recto y que dejó huellas hasta el día de hoy. Una de ellas, tal vez la más decisiva, fue cuando la obligaron a ponerse una máscara. 

Yo no quería”, se calló dos segundos como quien confiesa un secreto, “pero como tenía tanta cara de niña, era eso o no luchar. Después, cuando me veía más adolescente, me la saqué, tuve otro personaje que funcionó un rato hasta que me fui de Revolución. Fue en 2008, iba en primero medio”. 

Me pasó que hubo un par de situaciones desafortunadas que me decepcionaron y también estaba bajando mis notas. Me desaparecí los cuatro años de enseñanza media y después, cuando salí del colegio, no sabía qué hacer. Si estudiar o trabajar. Ahí me propuse regresar, esta vez en Xplosión Nacional de Lucha Libre”. 

En aquella empresa debutó con 19 años como Sara Phoenix y en Factor U.V. en febrero de 2013. Y al respecto del origen de su nombre también prolongó el silencio y con gestos de circunstancia anticipó lo que para ella fue una anécdota entre chistosa y frustrante, según dijo, ya que también fue algo que no buscó, tan ajeno e impropio como la máscara. 

Se decidió apenas tres minutos antes de salir al ring, sin que ella quisiera llamarse Sara. Tampoco Phoenix. 

Cuando llegué a Xplosión no quería seguir siendo enmascarada, pero como vieron en mí el potencial y las técnicas áreas, y como era habilidosa, menudita, flaca, querían en su roster al Rey Mysterio versión mujer. Así que tenía que ser así. Si no, no nomás, no seguía. Fue como lo mismo que viví en Revolución, pero quería tanto volver a luchar, que dije que sí para ver cómo salía todo más adelante”.

Continuó. “Entonces, yo siempre tuve la idea de llamarme Fénix. En ese momento, diseñé y confeccioné mi máscara, tenía todo listo, pero en Xplosión no me dejaron porque había otra agrupación llamada Fénix Lucha Libre. Por un tema de choque y para que no me asociaran con ellos, me dijeron que no”. 

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Créditos: @kacevedo.foto

–De nuevo algo que no estaba en tus planes…

–A mí me gusta mucho la leyenda del Fénix que es resiliente, que puede morir muchas veces pero siempre renace desde sus cenizas. Yo me considero así en todos los aspectos porque, como te comenté, yo me alejé de la lucha libre por unos asuntos desafortunados, muy pencas. Era un ambiente machista. Y yo al ser muy chica e inmadura no supe cómo sobrellevar estos malos tratos. Entonces, me lo tomé personal y dije a la mierda, mejor me olvido de todo esto. 

–¿Cómo siguió todo en esos tres minutos?

–Me gustaba Fénix pero como no me dejaron acordamos que sería mi apellido, en inglés. Faltaba mi nombre y estábamos a tres minutos de que empezara el show. En serio que tres minutos, la mía era el dark match (pelea inicial para probar talentos y calentar al público). Me propusieron algunos, ninguno me gustaba, y en un momento dije ya, Sara. Sara Phoenix. Ya, sí, suena bien, me dijeron. Me preparé un poco, sonó la música y salí. 

–¿Qué más recuerdas de esa vez?

–Que no tenía mi traje listo. Solamente mi máscara que me entregaron ese día. Me gustó ene y yo no estaba en cartelera, pero pedí una lucha. Por favor, déjenme hoy, les decía a todos. Y así llegó la lucha, con buzo. Tenía un conjunto deportivo negro con naranjo muy bonito, por ahí hay unos videos medios raros en YouTube. Ahora me da risa, porque me veo y es como si estuviera con ropa de calle. Esa lucha prendió caleta, nadie esperaba un debut femenino. Recuerdo que salió bien y que perdí.

***

Con un estilo guerrero, arriesgado y todo terreno, se ha convertido en una estrella imprescindible de nuestros cuadriláteros. Y quien la haya visto en vivo puede dar fe de su entrega, de su presencia que impone respeto y de su contagiosa energía cada vez que ingresa con la canción Edge of Seventeen de Stevie Nicks de fondo.  

A sus pasos por Revolución y Xplosión se suman Xtreme Club Lucha Libre, Legión Lucha Libre, FNX, Trash Lucha Libre, WKC, ASL, CNL, FNL, CLL, MAX Lucha Libre y 5 Luchas Clandestino. A ello se agregan sus exhibiciones internacionales en Gladiadores e Imperio, de Perú, y en Quilombo Wrestling, en Argentina. La biografía de Sara Phoenix la sitúa entre las grandes figuras de la escena local y compartir con ella los pasajes de su historia confirma la constancia y el carácter que la distinguen. No por nada cuenta con una de las trayectorias más contundentes de Chile, con cinco campeonatos obtenidos. 

Era la primera vez que entrevistaba a una luchadora enmascarada. Sin duda, la confidencia más estrecha de estos atletas con su público y uno de los pilares que sostienen la dualidad, la máxima paradoja de este negocio. Que ese individuo no es realmente quién dice que es, pero nos hace disfrutar de él por su rol y por un rasgo único que define a la humanidad. La capacidad de creer en la ficción. La búsqueda del mito, aunque sea por un rato, para entrelazar realidad y fantasía. El juego de fascinarse con alguien cuyo verdadero semblante desconocemos.

Nos juntamos un día de semana en un café cerca de la Bóveda Secreta, donde entrena todos los días. Ella llegó primero y estaba sentada con su computador, una polera negra con diseño a colores y un café que acompañó su momento de teletrabajo. No más haber empezado a grabar bromeó con lo difícil que podía resultar esto porque suele divagar, perder el hilo, irse por las ramas, lo que terminó como una cordial antesala de la agudeza con que analiza su devenir dentro y fuera del cuadrilátero.

Por ejemplo, a diferencia de algunos que eligen uno o dos, Phoenix no escatimó en sus hitos más destacados en estos 12 años de lucha libre. Tiene varios y todos marcaron un antes y un después en su desarrollo, aunque también, como podrán leer en los siguientes párrafos, son una muestra de su esfuerzo y amor por la lucha.

La primera fue una batalla de 2019 en Xtreme Club Lucha Libre contra Owen Kampos, en Back to Xtreme, la que de tanto en tanto aún recuerdan cuando comparten camarines y pasillos. Después tiene sus primeros torneos en 5 Luchas Clandestino como por ejemplo el Torneo Open Weight de 2019, donde participó de la primera llave y no llegó a la final. 

Esa vez perdió contra Límite y fue un duelo valioso para ella, primero, porque él es el papá de su hija Maite, de 10 años. Y segundo, por el alto nivel de la confrontación. Le gustó mucho aunque haya perdido. “En realidad, en todas mis luchas importantes he perdido. Lo notarás mientras te siga contando. Siempre he creído que los campeonatos no hacen al luchador, sino que su desempeño habla por él, independiente si pierde o gana”. 

Otra de sus contiendas más significativas ese año fue en 5 Luchas Clandestino contra Guanchulo, quien fue su profesor en Yeyos Dojo, la escuela que este luchador comenzó en la Bóveda Secreta en 2018. “Haber luchado contra mi profe fue una presión gigante. También perdí, pero me sacó el 110% y la cresta. Está en YouTube. Me acuerdo que me quedé sin aire en medio y al final. El mayor castigo que recibí fue en el estómago. Me sacó mucho trote, fue muy intenso para mí y además tenía esa presión de luchar contra mi mentor. Debía hacerlo bien”.

Miro un nuevo correo en su teléfono y retomó. “Otra fue la que tuve con Catalina García cuando recién ella se fue de WWE y regresó a Chile. Esa vez también perdí. Fue en 2022 en la Estación Mapocho, en Wrestling War, y el hecho de que la Cata me haya elegido de inmediato la transformó en una de las luchas que agradezco haber tenido. Luego ella se fue a México y consolidó su carrera”. 

No obstante, en su repertorio sí que hay una victoria sobresaliente. Se trató de la brega a cuatro esquinas y sin descalificación contra Anarko Montaña, Jin Kyle y Sinner en 2023 que la convirtió en la “Hardcore Queen” de Trash Lucha Libre, donde su espalda fue azotada por varios tubos fluorescentes tras recibir el “C4” de Anarko. 

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Crédito: @tamiruizc

Siempre en Xtreme me decían que tendría una lucha sin descalificación. Yo la pedía con tubos fluorescentes, pero me respondían que no. Siempre no, no y no. Como que cumplí ese sueño con Trash Lucha Libre. Con el C4 me rajé toda la espalda y la gente no paraba de gritar. Mi hermana, la Caro, estaba en el público. Hay una foto súper significativa donde yo gano y ella sale roja, llorando a mares. Me abrazó y se llenó las manos de sangre, la sangre que había en mi espalda”. 

–Heavy.

–Para mí ser valiente es mucho más importante que perder o ganar. Sentí que mi mayor desafío era cortarme con algo. Perderle el miedo a sangrar era mucho más determinante y lo hice. E inesperadamente gané. Aparte de sentirme una mujer valiente y haber superado uno de mis mayores miedos, me consagré como la Hardcore Queen, con una corona y toda la cuestión. La tengo en mi casa guardada, atesorada, me genera un muy lindo recuerdo. 

–¿Tienes otra disputa así de hardcore?

–Después de esa, me gané el lugar en el Torneo Deadmatch de 5 Luchas Clandestino, que si bien no lo gané, en la primera llave vencí a Billy Rocka, el entonces campeón. Esa vez me dolió hasta el alma. Él me enterró unas brochetas en la cabeza y luego de eso, de enterrarlas en mi frente, me puso un sillazo. Le dije al Iván (Navarro), el árbitro, que estaba sangrando demasiado, y él me decía que estuviera tranquila, que estaba bien. Que siguiera. Le terminé ganando a Billy con un guitarrazo con fuego que se viralizó por todo el mundo.

–Lo vi. 

–Esa y la final me recontra confirmaron que soy valiente. Pelié la corona con Mancilla que también me sacó la chucha. La conchesumadre. Su semifinal con Comeniños habrá durado qué, nueve a diez minutos, y la mía mucho más que eso. Habré tenido un rato de descanso después de ganarle al Billy y ya tenía que enfrentarme a él. Terminé noqueada más encima.

–¿En serio? ¿Qué te pasó? 

–Tuve una contusión occipital. Yo creo que mi lesión fue grave, pero no al punto de tener un derrame cerebral porque, es lo que yo creo, me salvaron las brochetas que me enterraron en la cabeza. Como ya tenía una herida expuesta, la sangre podía salir y así evité algo peor. Cuando me hicieron los exámenes en urgencia me dijeron que ese tipo de contusión es gravísima. Mi cerebro adentro como que rebotó. A mí se me apagó la tele, me fui a negro. 

–Es como el latigazo que se produce en los accidentes en auto. 

–Eso me explicaban. El latigazo es sumamente grave. Entonces, yo creo que Billy de alguna manera me salvó. El Deadmatch fue muy central para mí. Cuando me llamaron para ver si quería participar yo estaba cagada de miedo. Dije que sí porque ya había salido viva de los tubos fluorescentes. Antes de empezar el torneo, me entrevistaron de un canal, creo que era Nerds in a Cell, y me preguntaron si tenía claro que esto no era una lucha sin descalificación así no más. Yo les dije que sí, que estaba consciente que me podía morir adentro del ring. Y si te soy sincera, me sentí un poco ninguneada con esa pregunta.

–¿Así como que te estaban cuestionando?

–Sí, o que me iban a cuidar por el hecho de ser mujer. O que no iba a dar la talla. Con mayor razón me lo tomé en serio. Tenía que dar la vida y creo que así fue con el resultado de la final. No seguí porque no me dio más. Me nockie y realmente me ganaron de forma limpia. Y nuevamente perdí. Con eso me quedé y realmente me sentí más satisfecha que la cresta. Ser valiente, superar mis propios miedos y desafíos, es mucho más importante que ganar una lucha o una copa. Y ser la primera chilena en participar en un Deadmatch me consagra en algo trascendental. 

***

Sentarse frente a una luchadora enmascarada, pero a fisonomía limpia, resultó envolvente. Nadie alrededor sospechaba quién era ni la fuerza que encarna. E incluso si hubiera estado con la máscara roja con flamas amarillas que le conocemos, o con la azul y llamas negras que lució hace pocos meses ante La Catalina en New Rage de WKC, apostaría a que pocos sabrían quién es, dónde comparece o qué ha conseguido. Estamos en Chile, una gota en el océano: la mayor vitrina de la lucha libre en Sudamérica, aunque aquí siga siendo un nicho.

“¿Necesitas que lleve mi máscara?”, me preguntó Sara por WhatsApp antes de vernos. Y de haberla traído, la situación habría sido igual de singular: todos habrían girado la cabeza. Una máscara, en ese contexto, se transforma en una incoherencia, un absurdo salpicado de estridencia y desatino, como esas cosas que incomodan y atraen cuando andamos por la calle.

Es fascinante el juego de que la identidad de alguien dependa de un objeto que oculte sus facciones y que, sin éste, ese sujeto sea uno más, en atonía social, invisible entre la multitud. La máscara es un ícono de esta disciplina como la cruz al catolicismo, el libro a la literatura o el balón al fútbol. No es lo único pero lo es todo. Da identidad, mística, legado y tradición, y construye un storytelling irrepetible, pues perderla es uno de los giros más dramáticos en la carrera de un luchador. Una verdad al descubierto que altera por completo su relato.

De eso supo bien Sara Phoenix en 2021 cuando viajó a México para un evento producido por Ricky Marvin en la Arena Coliseo Coacalco. “Mi paso por México me hizo abrir los ojos y tener claro que si me dedicaba a ser luchadora, mi máscara valdría mucho más. Y creo que con el compromiso a lo largo de los años, la experiencia y las luchas que he tenido, la mía ha ganado prestigio y respeto”. 

Prosiguió. “Allá me contaron que en los eventos grandes, cada vez que llegaba un enmascarado, lo primero que le ofrecen es perder su máscara. Por lo mismo son reacios y bien pesados, y con las mujeres peor. Pagan mucho por eso, a pesar de que no te conozcan, pues cuando llega un extranjero como que le está quitando el trabajo a los que son locales”.

Ahora bien, lo que conoció Sara no resulta un capricho en un país donde uno de estos gladiadores es tan influyente como Cantinflas, Frida Kahlo o El Chavo del 8: El Santo, “El Enmascarado de Plata”, fue uno de los luchadores más relevantes de la historia y convirtió esta disciplina en un fenómeno mediático de la cultura mexicana posrevolucionaria del Siglo XX. Su eco traspasaba todo, incluso al propio Rodolfo Guzmán Huerta, el hombre detrás que nunca le conocimos su rostro —en su funeral fue enterrado con máscara—, a excepción de esta entrevista de 1984 —ya estando retirado— donde se la subió mientras cerraba los ojos. 

La verdad tiene cara de profesor, le faltan los anteojos, qué sé yo”, comentó el entrevistador. 

***

Una de las últimas veces que vi en vivo a Sara Phoenix este año estuvo a punto de perder su máscara. Fue durante el Aniversario 8 de 5 Luchas Clandestino, en un combate frente a Edu, quien apareció socarronamente con el luchador CJC. 

En los momentos finales de la pugna ella lanzó un rodillazo directo al rostro de su rival quien —hincado en la lona— logró bloquearlo con los brazos y aprovechó la indefensión de “La Dama de Fuego” para arrancarle la máscara. Phoenix alcanzó a cubrirse, nadie la vio, pero esos segundos de vulnerabilidad fueron suficientes para que su rival le aplicara un paquetito y consiguiera la cuenta de tres.

De inmediato el público comenzó a gritar y dos muchachos con credenciales entraron en acción para cubrirla con una toalla. Acto seguido, la gente estalló en un melodioso “par de hueones” contra quienes habían cometido tal fechoría. Y es que el código del alter ego es crucial entre los propios atletas. Pero cuando dejé la pregunta abierta de cómo se ha tomado esta responsabilidad en su carrera, Sara Phoenix admitió que en sus inicios, como enmascararse fue una obligación que nunca pensó inicialmente como suya, le daba lo mismo si alguien la veía a cara descubierta.

Pero actualmente tengo bastante cuidado con la relación fan-luchador. Hoy la cuido mucho. Si termina la función y veo que todavía hay fans, salgo con mi máscara. No tengo ningún problema. O cuando llego muy cerca de la hora y hay gente en la fila, me la pongo dos cuadras antes, me da lo mismo. Antes me daba vergüenza que me vieran así en la calle, ahora no. La uso con bastante orgullo y si me preguntan digo que hago lucha libre”.

***

Actualmente, Sara Phoenix es parte de 5 Luchas Clandestino. Para ella, la promoción más calificada a nivel nacional por su vitrina, el público, el staff y el equipo que hay detrás. Y es que con los años ha sabido conservar cierta exclusividad, ser selectiva y no estar en todas las asociaciones como hizo en sus inicios. 

¿El motivo? Cuidar su trabajo. Sí, porque para esta competidora de 32 años lo suyo es un trabajo tal como cualquier otro, y si bien hoy no es remunerado de la forma en que quisiera, ella invierte en él como si así lo fuera. 

Yo cuido mi alimentación, entreno todos los días, a lo más quizás el domingo descanso, pero no siempre. Hago pesas, ring, cardio, de lunes a viernes. Y como me ves ahora, siempre ando con mi computador por todos lados. De aquí me voy a la Bóveda, y entre correos y mensajes termino mi serie de ejercicios. Me siento, mando un correo, después sigo entrenando y trato de cumplir en todo”.

Estoy en Clandestino desde 2019, un año después de que partieron. Antes yo no tenía buen nivel. Era súper mediocre. Solo quería pasarla bien, carretear con mis amigos. Fumaba, no me preocupaba de comer bien, hasta que entré al Yeyos Dojo de Guanchulo en 2018. Él cambió muchas cosas en mí y siempre digo que ojalá lo hubiera tenido antes como profe. Habría sido alguien más completa en un periodo más corto. Con otros objetivos y metas, con el camino más claro”. 

Guanchulo fue fundamental para otro de los hitos en la carrera de Sara Phoenix, como fue su lucha de este año contra Miyu Yamashita en AEX Santiago en la Estación Mapocho. Una oportunidad que tuvo un extenso proceso de selección donde incluso tuvo que hacer su primer portafolio. 

Sara Phoenix Entrevista Texto 1
Crédito: Claudia Reyes @lagrilloph

Tokyo Joshi Pro-Wrestling (TJPW) estaba buscando a las rivales chilenas. A nosotras nunca se nos dijo quiénes eran las que venían. De hecho, cuando supimos que una de ellas era Aja Kong nos caímos de raja con las chiquillas. No podíamos creerlo”. 

Por su paso por Japón y su conocimiento del idioma, “El Chulo” intermedió entre las chilenas y la organización nipona. Sara Phoenix tuvo que armar un portafolio que hizo sumamente insegura. Comenzó a las nueve de la noche un día y terminó a las cinco de la mañana del otro, parando unas tres o cuatro veces para ir al baño.

A pesar de todas la experiencia y las luchas que tenía en mi cuerpo, nunca antes se me había ocurrido hacer algo así. Le puse color, hasta pedí que lo revisara una profesora de inglés. Me acuerdo que lo hice en un PPT, después lo pasé a un PDF, y hasta el día de hoy me siento orgullosa de como quedó. Se ve profesional”.

Pasaron unos cuatro meses de proceso de selección hasta que un día, justo en que se encontraba entrenando con Guanchulo, éste le avisó que le llegó un correo. Acababan de decirle que la habían aceptado a ella, a Roma, Pandora y Zatara, quien después se lesionó y cuyo cupo fue reemplazado por Casey. También aparecía quiénes serían sus contrincantes: Aja Kong, Moka Miyamoto, Maki Itoh y Miyu Yamashita. Respecto a la última, Sara dijo: “yo a esa mina la seguía hace años. Ella fue mi rival”. 

Yo era su fan porque sigo el Strong Style japonés. Y ella, dentro de las cuatro que vinieron, era la que más se alineaba con ese estilo. El Chulo sabía que me gustaba y cuando la anunciaron y que yo me debía enfrentar a ella dije me están hueveando. Fue un sueño tenerla como rival. Y que viniera Maki Itoh también, porque antes ella era una idol, mucho más conocida en el entorno y en Japón, y que por cosas de la vida se hizo luchadora y le ha ido la raja. Ambas eran las topface, como hoy decir John Cena o Cody Rhodes”. 

Remató. “Fue un sueño haber trabajado con TJPW y con la Miyu. Sentía mucha presión de hacerlo bien porque nunca quieres decepcionar a tu ídola, no cagar su trayectoria o hacerla ver mal. Tampoco decepcionar a mi profe, que estaba depositando su confianza en nosotras y en esa empresa que confiaba en el roster chileno. Guanchulo nos entrenó a las cuatro, gratis, por y para nosotras. Es uno de los chilenos que en mí han influenciado muchas cosas positivas y que hizo de mí una luchadora diferente, que cambió mi mentalidad y mis objetivos. Sí, contra la Miyu también perdí”. 

***

–¿Cómo lo haces para luchar y trabajar? 

–Sufro constantemente ansiedad, principalmente, por querer cumplir con todo lo que debo hacer. Eso quiere decir, mínimo seis días de entrenamiento, el trabajo, hacerme cargo de mi hija, de mi casa y de mi tiempo de calidad en familia. Y es sumamente difícil complementar todas esas responsabilidades en un día. A los míos les faltan horas para poder completar todo lo que tengo que hacer.

–¿Pero lo logras?

–Sí, pero muchas veces he tenido bastantes momentos de caos o pequeños terremotos en mi vida personal. Siento que le doy más prioridad a la lucha libre que a otra cosa, lo que también es mi mea culpa. Yo sé que genero un poco de rechazo en el circuito porque soy muy exigente, en todo sentido.

–¿Como por ejemplo?

–Si cumplo con todas mis responsabilidades, que es ejercitarme, comer, preocuparme de mi traje y todo lo que requiere ser profesional, junto con trabajar, llevar a mi hija al colegio y luego estudiar con ella, es extenuante. Tengo la suerte de tener un buen compañero como Límite, un excelente papá y que entiende cómo amo esto. La cosa es que creo que caigo mal porque soy exigente con el grupo de luchadores. Si puedo hacer calzar todas mis cosas, ¿por qué alguien que solo estudia no puede ser más responsable y ser mejor? 

–Te entiendo. Cómo no se sacan la cresta teniendo menos responsabilidades que tú. 

–Exacto. Sé que es malo compararme con la vida del resto, pero yo soy mamá, soy vieja y siento que todo lo que uno logra pavimenta el camino para el resto. Es claro que yo no vivo de esto, pero tengo muchas ganas que las próximas generaciones sí lo hagan. Que sea un trabajo, y si no es aquí, que Chile sea un trampolín para llegar a WWE como lo hicieron las demás chiquillas. Por ejemplo, Stephanie Vaquer pasó por México y Japón, se sacó la conchesumadre para tener esa lucha en AEW con Mercedes Moné que la consagró. 

–¿Qué enseña eso?

–Lo que te decía: qué tanto quieres a la lucha libre. En mi caso, si estoy sacrificando momentos de calidad con mi hija, también de mi trabajo, imagínate si me enfocara 100% pero cometo un error en mi pega. También estoy sacrificando mi empleo, me pueden echar. Pero aún así, hoy en día estoy pendiente de estar en un gimnasio mientras mando un correo entre medio. 

–¿En tu pega saben que eres luchadora?

–No. Pocos saben. Algunos ingenieros más jóvenes me cacharon, pero mis jefes no tienen idea. Llegué a esta empresa para el Deathmatch y estaba en la oficina muriéndome, tratando de disimular lo que más podía. Me sentía molida, mareada, me dolía todo. El doctor me recomendó no tener contacto con pantallas pero para mí era imposible. Yo sé que en algún momento tendré que decirlo, porque tengo muchos planes a futuro. Hoy tengo la suerte de un horario híbrido que me ayuda a complementar. Con Límite dejamos a nuestra hija en el colegio, me ducho, agarro mi bolso, el computador y estoy desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche. 

–Todo el día. 

–Sí. Muchas veces me ha tocado llegar a la casa cuando mi hija está durmiendo. Entonces, ¿cómo no me va a dar rabia que quienes tienen más tiempo no se dediquen a todo lo requiere subirse al ring? Me da lata decirlo, pero me han tocado rivales mediocres que se nota que no entrenan y les he dicho muchas veces que no cuando me ofrecen luchas. Como esto no es profesional en Chile, una lesión afecta también la calidad de vida de mi hija. Quizás en mi trabajo pueda tomar licencia, pero con un brazo quebrado igual la tengo que cuidar, cocinarle. No andaré sacrificando mi tiempo, energía y salud por mediocres que no se esfuerzan. 

–Es lógico. La lucha libre se trata de hacerla bien, no mal.

–Sí. Para un 8M posteé en mis redes sociales una foto donde dije que se habla poco de las que empezamos a entrenar en colchones meados. En un tatami de madera con una alfombra y neumáticos abajo. No teníamos un ring, y cuando llegó, si lo hacías mal te bajaban. De vuelta al tatami de neumáticos. Hoy en día no es así. Hoy tienes todo. Profesores con los conocimientos necesarios. Las técnicas más avanzadas. La estructura. 

–¿Qué buscaste con ese posteo?

–Destacar a las mujeres que partimos así. Del orgullo que me genera ver hoy a La Catalina en CMLL, a Ana (Stephanie Vaquer) en WWE. Si te tomas esto con respeto, también lo haces con las chicas que nos representan afuera. La lucha libre chilena evolucionó un montón. Estoy orgullosa de su calidad y su nivel. De otros países vienen aquí por nuestra vitrina y por la combinación de los estilos mexicano, americano y japonés. Me siento muy orgullosa de mis compañeras. Respeto a muchas, Zatara, Roma, Alisa Webb, que ya no está en Chile pero siempre demuestra ganas de aprender. 

–¿Hoy cuál es el nivel de nuestra lucha?

–Uno con mucho potencial. Fue una de las razones por las que se hizo un tryout en Chile. Aquí se consume mucha lucha libre y hay una muy buena escuela, pero lo que más me llama la atención son nuestras representantes femeninas. Que solo sean mujeres, como la Akari también, que está en Japón. Rostros femeninos en un negocio súper machista. 

–Es un hito. Tal vez con los años se le tome el real peso de lo que está pasando. 

–O incluso ahora. Cuando era chica quizás me daba vergüenza decir que hacía lucha libre porque me agarraban para el leseo, el ring de las cuatro perillas, muy sexista todo. Y ahora me da mucho orgullo lo que hago. Quizás mis jefes no lo saben, no lo cuento mucho en mis entrevistas de trabajo, pero porque mucha gente no lo entiende y no quiero quedar de violenta, de loca…

–Como la buena para los combos…

–Pero actualmente, cuando uno cuenta lo que hace la mayoría dice «qué bacán». Y si todos remamos para el mismo lado costará menos lograr que sea más profesional. También faltan lucas, alguien que realmente se interese en el producto y que sepa escuchar a los que saben. Que haga un estudio de mercado, que sepa generar, administrar y producir un show. Por ejemplo, me carga cuando se mete gente de la televisión a hacer lucha libre. No están preparados y se vuelve una chacota, un circo. Para mí, los que se suben a un ring deben ser luchadores. 

–¿En qué casos lo ves?

–Cuando llevan la lucha libre a los realities. Si bien la televisión es una vitrina, hay que ver la publicidad que se hace. Una vez estuve en un show que llevaron al Princeso y fue terrible. Se portó pésimo. Estuvo en una royal. Lo encontré malísimo en el camarín, metió gente para sacarse fotos y nunca entendió que había gente sin máscara. 

–Cuando el camarín es puro código…

–Y me carga que haya gente que no conoce eso, el código. Claro, quizás puedes llevar a un famoso para una promo, que haga una bienvenida como Cardi B en el SummerSlam de este año. Eso está genial. Pero cuando suben a uno que no tiene idea y trata de ponerse a la par, es faltarle el respeto a la lucha libre.

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