Por: Pablo “Alga” Rojas
El 26 de febrero de 1986, Fuji TV estrenó el primer episodio de un animé basado en un manga escrito por Akira Toriyama llamado Dragon Ball. En Chile veríamos la serie en 1997, en Megavisión, sin saber todavía el enorme impacto cultural que ya tenía en Japón, ni mucho menos el que tendría por estos rincones.
Podríamos hacer un análisis sociológico, pero existen libros, tesis universitarias y otros documentos que se han encargado de ello. Pero, usando de excusa este aniversario, en Revista Matadero queremos recordar un extraño ítem que tuvimos en este país y que vale la pena mencionar: los curiosos álbumes de música del animé que se grabaron y lanzaron en Chile
“Persiguiendo sueños”: Un breve resumen del contexto histórico
Era 1998, el animé estaba en su peak y en Chile —si la memoria no falla— estábamos viendo en la tele la saga de Freezer, el que no solo está considerado el mejor arco de la serie, sino que también uno de los más influyentes de la historia del animé. Ya saben, Goku se transforma en Super Saiyajin y enfrenta a uno de los villanos más amenazantes que hayas visto. Tremendos capítulos.
En ese entonces, todos querían colgarse de la plata que generaba la franquicia, lo que hacía que Megavisión se sobara las manos todas las tardes por el rating que generaba. Es en ese contexto que entró Warner Music, empresa que anunció por televisión el lanzamiento de un disco llamado Dragon Ball – Dragon Ball Z.
(Confesaré que tuve este casete, pero lamentablemente lo perdí años más tarde. Le tengo cierta nostalgia a pesar de que muy bueno no era).
“Haré una… ¿Gentilidad?”: Las extrañas adaptaciones de Dragon Ball
El disco fue grabado durante esos años y quienes estuvieron a cargo del trabajo fueron el cantante Álvaro Véliz —quien muchos conocerán por su participación en programas como “Mi Nombre Es”—; Gerhard Wolleter —guitarrista de la banda de nu metal Dracma—; y el productor Mariano Pavez —quien en su currículum tiene haber compuesto e interpretado la infame canción ‘El templo del placer’—.
Pero no seamos injustos, Pavez llevaba trabajando harto tiempo en producciones de nu metal, remasterizando discos de Los Jaivas y había tenido experiencia en álbumes infantiles, como las ediciones de 1997 y 1998 de Cachureos (con hitazos como ’Los ancianos’ y ‘El zancudo draculón’).
Volviendo al álbum de Dragon Ball, la primera mitad usaba música de los arcos de Goku niño, mientras que la segunda se usaron canciones de Dragon Ball Z. El lado uno se recuerda con cariño porque usaba las insert songs de la serie, las que hasta hoy me parecen buenísimas. ‘Persiguiendo sueños’, ‘Ganador’ y ‘Yamcha’ eran bangers, pero las versiones de este cassette tenían las letras horriblemente adaptadas.
No solo confunden nombres de personajes, sino que también describen cosas de forma inexacta, a Jackie Chun (el alter ego del Maestro Roshi), lo nombran como Jackie Chan en toda una canción —aunque esta era una confusión perdonable—.
Pero nada sería tan malo como el lado dos.
La segunda mitad eran los temas de Dragon Ball Z y sus elecciones eran, por decirlo, particulares. Fue la primera vez que Chile conoció el infame “Rock the Dragon”, el opening que los gringos le hicieron a la franquicia. También adaptaron el ending de una de las películas —parece que era la de Cooler—, también una canción de un compilado que jamás salió en el animé y —por supuesto— el opening de Z.
Este último tiene el extraño honor de ser parte del meme más infame de la franquicia: la adaptación de la letra es pésima y en la parte que dice “Haré una GENKI DAMA” dice “Haré una GENTILIDAD”. Hasta hoy da risa escucharlo.
El disco obviamente fue un éxito y Megavisión, junto a Warner Chile, se dieron cuenta que podían ganar más dinero y lanzaron rápidamente secuelas…
¿Se acuerdan de cuando Dragon Ball Z fue Nine Inch Nails?
El primer recuerdo que tengo de esas secuelas es de un disco de remixes que venía de promoción con el álbum de laminas “Dragon Ball Z 3”, ese que adaptaba la primera mitad de la saga de los androides (hasta cuando Cell lograba perfeccionarse). Traía remixes del opening gringo y “Como un galán”, por lejos la peor canción del disco original y que nunca salió en el animé, solo en un compilado japonés.
Pero, el más infame es “La saga de Dragon Ball Z”. Lanzado en 1999, tenía una elección de temas… interesante. Si bien aludía a Z y en la portada aparecía el combate contra Cell, muchas de las canciones son sobre Dragon Ball GT, el animé secuela creado por Toei Animation, sin Toriyama.
Y sí, venía una traducción chilena de ‘Dan Dan Kokoro Hikareteku’ de Field of View, la que solo conocían los que veían la serie en los VHS en español —la única forma de ver GT antes que la transmitieran en la tele—, pero lo peor eran los temas que se inventaron Mariano Pavez y Tito Troncoso (el de “MÚSICA TITO” del Kike Morandé).
Samplearon los diálogos de los VHS en español e hicieron temas industriales a la usanza de Nine Inch Nails que no tienen nada que ver con la serie. Y el resto lo llenaron de karaokes y remixes horribles que no se entiende qué hacen aquí.
Una locura: La poderosa fiebre por Dragon Ball
Sea como sea, estos tres álbumes fueron impactantes en su medida. ETC TV —uno de los canales de animé más conocidos en Chile— también haría lo mismo con sus series, creando dos discos en que recopilan varios openings y endings de las series que transmitían. También tuvimos los CDs de Sailor Moon y Pokémon.
Pero la fiebre por Dragon Ball era una locura que quedó patentada en estos discos. Si bien hubo series que causaron fuerte apego de audiencia —como “Shingeki No Kyojin” (Wit Studio, 2013-2019/MAPPA 2020-2023) o “Kimetsu No Yaiba” (Ufotable, 2019-presente)— no se comparan a lo que sucedió en esos años.
Y se salvaron de tener a la Dragon’s Band adaptando mal los openings y ganando plata con ello. Aunque, hay que decir que Veliz aprendió su lección y ahora sí canta “HARÉ UNA GENKI DAMA”.



