Por: Pablo “Alga” Rojas
Cuando la comunidad otaku se preció de existir en Chile, en ese auge que tuvo a mediados de los 2000, se comenzó a viralizar la música japonesa, preferentemente los discos de Visual Kei y esos compilados de openings de anime. Entre estos, había una banda que en lo personal me llamó la atención porque sobresalía con un estilo cercano al rock alternativo de los ‘90: Asian Kung-Fu Generation.
En general, se les conoce como los responsables de algunos de los temas de apertura de series clásicas como Full Metal Alchemist (La versión del 2003), Naruto (Pierrot, 2002), Bleach (Pierrot, 2004), Dororo (Tezuka Productions, MAPPA; 2018), Boruto: Next Generation (Pierrot, 2017), por nombrar algunos.
Quiero hablar de esta banda ya que son más que unos simples muchachos que hacen lindos openings. La idea original era hacer un ensayo muy pretencioso, pero en reemplazo, mejor recomiendo tres discos en específico para que empieces a escucharla y darle una oportunidad para que entre en tu playlist.

El origen de la leyenda
Asian Kung-Fu Generation nació en 1996 en un club de música de la Kanto Gekuin, una universidad privada de Yokohama, Japón, donde tres amigos se conocieron: Masafumi Gotoh (guitarra y voz líder), Kensuke Kita (guitarra líder y coros) y Takahiro Yamada (bajo y coros).
Tras comprobar que tenían gustos musicales similares, comenzaron a formar su propia banda, a la que se unió tiempo después Kiyoshi Ijichi (batería). De a poco registraron temas en algunos minidiscos para sellos independientes, tocatas en el circuito universitario y pequeños locales, hasta que comenzaron a ganar un público que les permitió lanzar uno de sus primeros trabajos como grupo establecido.
Así la historia sigue hasta hoy, siendo una de las pocas bandas japonesas que mantiene a su formación original intacta, más considerando cómo es el mundo alternativo, cautivando un seguimiento de culto en otros países expuestos al anime, sobre todo con el minidisco Houkai Amplifier (Under Flower, 2002), trabajo de tan solo seis canciones y que incluyó “Haruka Kanata”, el segundo opening de Naruto.
Sol-Fa: La consagración
En 2004 llegó su segundo álbum que no solo los convirtió en una banda de éxito, sino que también entregó los hits que los convertiría en una de las bandas más populares de Japón: Sol-Fa.
El disco es una declaración de intenciones del sonido clásico de Asian Kung-Fu Generation, partiendo por el riff de “Shindo-Kaku”, que da paso inmediato a “Rewrite”, conocido como el cuarto opening de la primera versión de Full Metal Alchemist, un tema que desborda depresión y rabia, sobre todo con ese riff de Gotoh y ese ritmo cercano al pop punk.
Otros temas potentes son “Loop & Loop”, con un riff coreable que se encarga de cerrar todo, y la increíble “Re:Re”, tema que años más tarde se regrabaría y sería el opening de Erased (A-1 Pictures, 2016), con un juego de guitarra que va marcando el ritmo, para luego explotar con todo el estribillo.
“Last Scene” va con un calculado swing de batería, mientras que “Kimi no Machi Made” sigue con la tónica de rock pop con tintes más garage de los ‘90.
Fanclub: el mejor disco
Ya en 2006 lanzan el que, personalmente, considero su mejor trabajo: Fanclub. En este toman todo lo aprendido en sus anteriores discos, creando un conjunto de 10 canciones que suenan espectacular, gracias no solo a la producción sino que también al cuidado estilo que la banda ya plasmaba.
Notables líneas de bajo como “Rojiura no Usagi”, riffs estridentes y pegajosos como “Blue Train”, “Angou no Waltz” o “Blackout”, donde se aprecia el sentido de la melodía que tiene Gotoh al momento de componer, pero donde, además, van calculando cada paso, como los cambios de tempos y fills que la batería aplica mientras avanza cada canción.
Un punto adicional es que este disco no contiene ningún opening de anime y, aún cuando podrías tomar cualquiera y crearle uno a tu serie favorita, de forma separada funcionan como un buen trabajo de rock alternativo.
Una de las cosas que más me gusta es que las canciones se sienten orgánicas y atemporales. Son de rock alternativo que perfectamente podrían haber sido escritas ayer, o por una banda de occidente tipo Arctic Monkeys. El problema que veo para muchos es la barrera idiomática, tal como con el disco anterior, que impide que la gente disfrute de este trabajo sin un prejuicio.
Viaje por el metro: Surf Bungaku Kamakura
El quinto disco de larga duración, lanzado en 2008, no solo es uno de sus trabajos más exitosos, sino que tiene un concepto bastante interesante: todos los temas están titulados con alguna estación del ferrocarril eléctrico de Enoshima.
Junto con contener algunas de las canciones más pop de la banda, también suma algunas de las más directas en cuanto a estructura y, nuevamente, aquí no encontrarás ningún opening.
Temas como “Shichirigahama Skywalk” o el melancólico cierre “Kamakura Goodbye” son más tranquilos, mientras que “Inamuragasaki Jane” demuestra la energía derivada del pop punk, al igual que los potentes fills de batería del final de “Enoshima Escar”, y el riff desatado del tema de apertura, “Fujiwara Loser”, parecen los ánimos cambiantes de un viaje en metro.
Como dato adicional, este año agregaron algunas canciones en una reedición, cubriendo ahora todo el recorrido actual de este viaje por el tren de Enoshima.
¿Por qué escuchar a Asian Kung-Fu Generation?
Este cuarteto ha demostrado a lo largo de su carrera su propio valor. SI bien ha lanzado algunos que otros trabajos que no están al nivel de sus mejores obras, se ha sostenido por casi 30 años como una de las instituciones del rock alternativo japonés.
Y no solo eso, sino que también sirve como puerta de entrada a este mundillo para luego ir con otros exponentes como The Pillows, The Blue Hearts, Number Girl, Mass of Fermenting Dregs… Gente, el rock japonés es un planeta maravilloso, y Asian Kung-Fu Generation tiene su lugar merecido entre los pilares fundadores.



