“Ya quisieran por olvido”: El tema de Illapu que predijo los últimos 30 años

En este medio siglo que ha pasado desde el Golpe de Estado, hay quienes lo justifican, otros que no quieren cambiar el modelo político y económico legado por la Dictadura, y muchos que siguen sin tener justicia. Todo esto, Illapu lo cantó en 1990 con una canción que sigue vigente.

Por: Pablo “Alga” Rojas

Este año se cumplen cinco décadas desde el Golpe de Estado, y la reflexión ha sido tensa, por no encontrar mejor descripción. Y es que obviamente sabíamos que sería una conmemoración de mucho contraste entre las posiciones que hasta hoy alaban todo lo que hizo la dictadura de Pinochet (y no solo hablo de partidos, sino de sectores sociales) y aquellos que han sido opositores, incluso en aquellos años oscuros.

Pero mi reflexión pienso llevarla a otro lado. El 5 de octubre de 1988, el “No” a la permanencia de Augusto Pinochet ganó el histórico Plebiscito con una frase que reinó en la campaña por esta opción: “Chile, la alegría ya viene”. Esa promesa parece no haberse cumplido y hubo una canción, creada en 1985 pero publicada oficialmente en 1990, que predijo muchas de las cosas que pasarían a partir de ese momento.

Illapu, grupo en ese entonces formado por los hermanos Roberto y Andrés Márquez, Eric Maluenda, Carlos Elgueta, Raúl Acevedo y el recientemente incorporado Juan Flores, lanzó ese año el disco Vuelvo amor… Vuelvo vida, el cual no solo contendría uno de los himnos de aquellos que regresaron del exilio, sino que también una cueca llamada “Ya quisieran por olvido”, la cual habla mucho de lo que pasaría.

Por lo mismo, quiero invitarlos a una reflexión sobre la letra de este tema, y cómo en medio de un clima hostil, sigue pareciendo como si se hubiese escrito tan solo ayer.

“Dicen que toda ha cambiado”

De acuerdo al libro ¿Qué hacen aquí? La música de los hermanos Márquez Bugueño (1971-2021) (Nelson Niño Vásquez), “se trata de una canción que contrasta temática y musicalmente con el resto de las piezas que componen esta producción discográfica, cuyo ritmo y sonoridad no volverían a ser visitados en futuros discos de Illapu”.

El tema es una cueca que va alternando entre el 3/4  y el 6/8, con algunos quiebres de quena entre medio, y sí, contrasta cuando analizas que es un álbum que contiene piezas tan reconocidas como “Baila caporal” o “Primer sueño de amor” (aunque no tanto si consideras que la emotiva “Tres versos para una historia”, dedicada a los detenidos desaparecidos, también está en el disco).

La letra, escrita por Andrés Márquez, parte con una frase muy potente:

«Dicen que todo ha cambiado, lo dicen con pretensión/dudan que la solución sea cambiarlo todo/Así buscan acomodo para su futuro incierto/los que en el pasado, cierto/jugaron con nuestra suerte/no saldrán por inocentes el día del juicio justo»

De inmediato notas la intención del mensaje. ¿Quiénes son aquellos que dicen que todo ha cambiado? Pues la clase que sigue manteniendo el poder. A pesar de que iba a llegar la alegría, nada cambió. Muchos de los que obtuvieron poder en la dictadura lo mantuvieron por años. Incluso en la actualidad hay algunos fervientes creyentes de ese periodo que aún tienen poder de voto en decisiones importantes.

El supuesto cambio que iba a llegar, no está. Más aún existe la poca respuesta de la justicia en llevar a muchos de los responsables ante la Justicia. Si bien existe Punta Peuco, los principales gestores del régimen jamás pusieron un pie en esa cárcel, y quienes la mantenían siguieron durante los últimos 30 años (algunos muriendo en el camino, como cierto dictador) profitando con esta supuesta alegría que llegó a medias.

Hace poco, en el nuevo Consejo Constituyente, instaurado tras el Rechazo al primer intento por hacer una nueva Constitución en Chile que reemplazara a la escrita en 1980, quisieron pasar enmiendas que permitirían perdonazos y liviandad de penas a aquellos que están pagando por las torturas realizadas en dictadura. “Así buscan el acomodo” decía la canción, publicada en 1990.

“Yo creo que es un insulto…”

Vamos a la segunda estrofa de esta canción, la que nos indica qué fue lo que de verdad ha pasado los últimos 30 años:

“Yo creo que es un insulto creer que el viejo modelo/remendado con buen hilo pueda resultar correcto/Lo digo por el hambriento y también por el cesante/Por los que han andado errante/Por los desaparecidos que están condenados digo/Los regímenes de muerte”

Una de las creencias populares en la campaña del “No”, era que vendrían tiempos nuevos donde se dejaría atrás los modelos impuestos por la dictadura, algo que sabemos quienes seguimos vivos 30 años después del inicio de la transición, no pasó.

El sistema económico y político se mantuvo de acuerdo con los designios de aquellos años, y ante cualquier intento de cambiarlo, se instauraba el miedo a través de amenazas explícitas (Véase el boinazo de 1993) o implícitas (campañas del terror que vuelven cada vez que hay votaciones presidenciales o ahora último, de Constitución).

Lo otro que predice son los cambios “remendados con buen hilo” que se hicieron a la Constitución del 80, que a pesar de haber hecho algunas mejoras, no dejaban atrás la base de los preceptos instaurados durante la dictadura.

Finalmente, por alguna razón, me hace recordar los pactos de silencio que existieron entre los responsables de desaparecer a varios prisioneros y ejecutados políticos, algo que se instauró aún más con las cosas que tuvieron que pagar los dos primeros gobernantes de la transición, debido a que Augusto Pinochet seguía en la comandancia en jefe del Ejército, y aún con su salida de ese cargo, habría quienes mantendrían la protección.

“Tengamos ojos abiertos…”

Finalmente, llegamos a la estrofa de advertencia, una que hace más ruido en la actualidad, y más cuando te das cuenta de cómo se celebran los 50 años del Golpe de Estado:

“Tengamos ojos abiertos, muy atentos los sentidos/Ya quisieran por olvido engañar nuestros intentos/Como aquellos intelectos de origen bien conocido/Que con un costal de olvido predican resignamiento/Ay qué triste pensamiento/Si al pobre deja de lado”

Este texto se dirige directamente a aquellos civiles que apoyaron la Dictadura (y uno que otro que dijo no hacerlo), quienes surgieron con el clásico discurso de dejar atrás el pasado, olvidarlo, superarlo y mirar al futuro, sin que las víctimas de estos tiempos de horror puedan exigir justicia.

Se trata de una de las frases que se ha escuchado mucho en el último tiempo por parte de rostros conocidos que justifican el Golpe de Estado. El diputado Jorge Alessandri (UDI), justificó lo hecho el 11 de septiembre, matizando en que “pueden condenar lo que pasó después” pero afirmando que “íbamos por mal camino”.

Uno que otro rostro intenta decir que debemos mirar al futuro, conciliar y no “vengarse”, e incluso intentar jugar al empate ante la ciudadanía. El texto de Illapu lo advierte, son “intelectos de origen bien conocido”.

El costal de olvido es un arma que muchos usan con tal de alivianar que lo ocurrido el 11 de septiembre es válido y muchos lo creen. Según una encuesta hecha por Pulso Ciudadano, al 56% de la gente en Chile no le interesa que se cumplan 50 años del Golpe y en el último año, según una encuesta de Cerc Mori, ha aumentado quienes creen que el Golpe estaba justificado en al menos 20 puntos en 10 años.

¿El día del juicio justo?

Si bien la canción nos advirtió esto en 1990, sigue hasta hoy. Se cumplen 50 años del Golpe de Estado y la justicia sigue incompleta. Algunas voces claman haber tenido razón ese día y que seguir exigiendo respuestas es desunir a un país.

Mientras no entendamos que esto no puede volver a pasar, la sociedad no curará sus heridas… Y solo esperemos que aquellos que siguen por ahí, en silencio y protegidos por las ganas de que la gente justifique esto, sin decir la verdad, no queden como inocentes el día del juicio justo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete al newsletter de

y forma parte de una comunidad que valora la honestidad, la autenticidad y la pasión por la cultura y las artes